viernes, 25 de marzo de 2016

Parte 2 - Escena 1 - Hotel Royal



Parte 2

Un mes después


Peter abre la puerta de la suite y entra, mientras Anne se queda ante el umbral.
 
-        Ha sido un día muy largo. – Mira primero a los ojos de Anne y luego repasa cada detalle de su cara; ella está también cansada. Se le nota.
-        Sí. Creo que hoy voy a dormir bien. ¿Nos vemos a las ocho para desayunar?
Está a punto de volverse hacia el pasillo esperando una simple afirmación seguida de un “buenas noches”, cuando siente la mano de Peter en su codo que tira suavemente de ella y le hace dar un paso cruzando el umbral. Entonces los labios de Peter se acercan a los suyos y la presión del beso la empuja levemente hacia atrás. Anne apoya la espalda en la pared de la habitación y Peter cierra la puerta sin dejar de besarla.

Es la primera vez que se besan y Peter no sabe por qué lo ha hecho. Sólo ha sentido una necesidad imprevista e imperiosa, impulsiva, que ha sustituido por completo su voluntad. Aunque quizás su voluntad era besar a Anne.

Las bocas están apenas abiertas y siguen así unos momentos, mientras los labios se estrechan cada vez más. Peter pone sus manos en la cintura de Anne; luego las pasa a su espalda. Anne pone sus brazos sobre los hombros de él y entonces las bocas se abren y las lenguas se saludan antes de empezar a explorar cada una la casa de la otra.

Anne no sabe muy bien que está haciendo. Sólo sabe que es lo que quiere hacer en este momento, y lo que ha querido hacer desde hace mucho tiempo. Siempre lo ha sabido. Aunque no sabe desde cuándo.

Las manos de Anne se juntan en la nuca de Peter, pero las de éste se separan y se mueven sin cesar sobre la espalda, en toda su extensión, de Anne. Ella siente como su cuerpo se transforma, se llena de calor y se hace más flexible según esas manos dejan la espalda y van visitando lugares más sensibles y delicados de su cuerpo.

Se separan, se cogen de la mano y atraviesan el pequeño hall entrando en la gran habitación. Junto a la cama se desnudan uno a otro poco a poco, disfrutando de cada roce, y generando una sensación distinta en cada trozo de sus pieles gracias a los comportamientos descarados de sus dedos, labios y lenguas, que han desarrollado una voluntad propia. Sus mentes en cambio se limitan a recoger las oleadas de placer que reciben, sin pensar en nada más.

Peter no es capaz de darse cuenta en este momento, pero es la primera vez que estando con otra mujer, no tiene algún recuerdo, aunque sea fugaz, de Sophie. Y Anne tampoco es consciente que es la primera vez en su vida que se abandona completamente, sin mantener esas restricciones a disfrutar que siempre se ha impuesto. El placer se realimenta de un cuerpo a otro, las mentes se relajan, los cuerpos se tensan y la habitación se llena de suspiros y leves quejidos cada vez más expresivos.

Cuando los cuerpos se fusionan completamente, y entran en resonancia es Anne la que materializa con un grito largo, lento y ronco el placer que sienten los dos. Luego, tan fatigados como satisfechos, se besan y se meten bajo las sábanas, y en seguida, se quedan dormidos y abrazados.

Por la mañana Peter se despierta sólo en la gran cama. Anne y su ropa han desaparecido y la ropa de Peter está más o menos ordenada sobre el sillón. Peter esboza una sonrisa pensando en la puntillosidad de Anne con el orden. Sin embargo, esta vez se le ha escapado algo: Peter recoge junto a una pata de la cama un prendedor de pelo. Después sale a la terraza tras ponerse una bata.

Desde la terraza de la suite presidencial del Hotel Royal de Évian-les-Bains hay una vista maravillosa del lago Leman y de Lausana, justo al otro lado del Lago. El día está fresco pero soleado, y ya hay algunos veleros que han salido temprano de todos los puertos deportivos franceses o suizos y que cruzan sus estelas con las de los transbordadores que atraviesan el lago. 

Peter trae a la terraza el desayuno que le han dejado en la puerta y tras dar buena cuenta de los croissants de mantequilla y las mermeladas, se ducha, se viste y se va al salón de la suite dónde va a celebrar la primera reunión de hoy. Apenas tiene tiempo de conectarse a la red cuando llegan sus compañeros.

Suite Presidencial del Hotel Royal
Sophie y Anne vienen juntas. Cuando les abre la puerta, oyen la voz de Eric que acaba de salir del ascensor; le esperan y los cuatro pasan al salón. Peter se da cuenta de que Anne evita que sus miradas se crucen y de que está nerviosa. Y él también lo está, ya que su cabeza está llana de detalles de la noche anterior.

Cuando se sientan, Sophie es quien toma la palabra.

-         Luisa llegará más tarde. Está comprobando los últimos resultados de ayer. – Luisa Centenero, española, es la mano derecha de Anne, pero al tiempo su némesis. Si Anne tiene madurez, método, experiencia y constancia, Luisa es inmediatez, brillo, heterodoxia e impaciencia. Es una gran física teórica y una gran abridora de campos, pero que luego deben ser cultivados por perfiles como el de Anne para que den fruto.
-        Pero esta reunión es para comentar su trabajo, ¿no?
-        Sí. Pero no la necesitamos en la primera parte. Eric, ¿le comentas a Peter cómo empezó esto?

Eric empieza a hablar con su encantador acento francés y con la calma y la precisión que le caracterizan:

-                  -     Pues esto surgió de una casualidad. Hace dos meses, un miembro del equipo de tecnología descubrió una singularidad en la resolución de una ecuación de campo. Empleando un cambio de variable un poco extraño generaba un infinito de orden muy elevado y decidió calcular la cota superior asintótica a fin de determinar el grado de dificultad del problema. Pero mientras estaba resolviéndolo lo comento con Luisa y ésta quiso entrar en los detalles. Entonces se centró en la interpretación física del cambio de variable y le propuso otro ligeramente distinto. Con el nuevo cambio de variable se obtenía una función cota superior asintótica mucho más baja y la resolución del infinito parecía más sencilla. El matemático abandonó el problema, pero Luisa siguió con él y llegó a determinar una solución en la que lo que obtenía era un subespacio en el que no existían sucesos acausales.

     -     Yo pensé que eso no podía pasar. ¿No hay una ley que implica que el espacio de sucesos está completamente poblado?

Fue Anne la que intervino. – Es un teorema, o más bien lo era. Se formuló como hipótesis hace años y pasó a ser un teorema no demostrado pero que nadie discutía.

-                 -     Total, que Luisa siguió adelante. La rama de las matemáticas en la que estaba es muy árida así que tiró por el camino de en medio. En vez de intentar demostrar que el teorema era erróneo, buscó una prueba empírica. Y ahí entro yo. – Eric destinó a los cuatro una de sus espléndidas sonrisas. – Me pidió que le construyese un dispositivo con unas características muy determinadas, aunque relativamente sencillas, en las que confinar, por decirlo así, un subespacio vacío de sucesos. En esencia era crear una jaula de Faraday de sucesos y de hecho decidimos llamarla así.

Una jaula de Faraday es el efecto por el cual el campo electromagnético en el interior de un conductor en equilibrio es nulo, anulando el efecto de los campos externos. Se puede construir fácilmente haciendo eso, precisamente, una jaula de un material conductor. Sea cual sea el campo electromagnético en el exterior, el interior está aislado. El campo es nulo. Nada de lo que pase fuera de la jaula afecta a su interior.

            -     Crear la jaula no ha sido demasiado complejo, excepto por el alto consumo de energía. La primera jaula de sucesos que hicimos hace un mes era un cubo de 5 centímetros de lado, pero nos permitió guardar una memoria con varios videos para probar que funcionaba.

            -     Y cómo lo probasteis? 

            -          Grabamos una situación en un instante dado y lo guardamos Luego hicimos una prueba que implicaba un cambio en un instante en el pasado de la filmación. A continuación, abrimos la caja. Los vídeos que había no eran exactos a lo que nosotros recordábamos ya que nuestros recuerdos habían cambiado con la prueba. Los vídeos reflejaban la realidad si no se hubiese realizado la prueba. Naturalmente esto se comprobó además a través del análisis matemático de la trayectoria como hacemos en todas las pruebas.

            -     Entonces, tenemos una herramienta adicional para observar los cambios ¿no es así?

Eric no contesta. Se limita a mirar hacia Sophie que mantiene una leve sonrisa. Peter también mira hacia ella y luego hacia Anne. Esta está seria, y al notar su mirada baja los ojos. Peter vuelve a mirar a Sophie y esta empieza a hablar.

             -    Lo que tenemos es mucho más. Es una cápsula del tiempo. Podemos lanzar un experimento complejo que suponga un movimiento largo en el tiempo y afecte al entorno en el que se encuentra la jaula. Nos metemos en la caja y salimos a continuación. Todo el entorno ha cambiado, pero nosotros no.

             -    ¡Joder! Ya volvemos a la maquinita de Wells. Siempre estamos igual.
             -    Pero esta vez la hemos construido. – Sophie ahora sonríe abiertamente.

En este momento llaman a la puerta. Peter se levanta y vuelve con Luisa. Con sus treinta y cinco años, Luisa es un torbellino de actividad. Apenas se sienta comienza a hablar.

       -    Las pruebas han ido perfectamente. Hemos rebajado en un 80% la energía necesaria reorganizando la estructura de la jaula, y con los ultra condensadores de grafeno alcanzamos una autonomía teórica de 500 años. 

-                    -      Espera muchacha – Eric pone una mano sobre el hombro de Luisa y consigue frenar su entusiasmo. – Hay más cosas que contarle a Peter antes de llegar a eso. Como te decía hemos construido la jaula, aunque nosotros la llamamos la estancia, que queda un poco mejor, y la hemos construido sin una sólida base matemática, lo cual es un poco arriesgado.

             -    En este área de trabajo, decir que es arriesgado es quedarse corto. ¿Y la base experimental?

-                    -        Escueta, por ser positivos. Hemos hecho una sola prueba y, si bien los resultados fueron los esperados en un 95%, no lo fueron al 100%.

             -    ¿Cuál fue la prueba?

      Eric se queda callado y gira la vista hacia la ventana. Peter mira hacia Anne, y ésta baja la mirada. Luisa está mirando al techo donde parece haber algo que requiere toda su atención, pero Sophie es quién contesta tras dudar un instante. – La prueba se hizo durante una de las interacciones completas, las que involucran seres humanos.

              -    Bueno, sólo hemos hecho dos de esas. En una participó Anne y en la otra tú mismo Eric. ¿Cuál de ellas fue?

Se hace otro silencio. Peter está cada vez más sorprendido de la extraña actitud de los demás, que rehúyen su mirada. Sophie habla de nuevo.

               -    En realidad, hicimos tres. La tercera, que cronológicamente era la segunda, fue en la que probamos el funcionamiento de la estancia. Y en esa prueba el sujeto fuiste tú.

Peter se queda con la boca abierta pasando la mirada de uno a otro. Y apenas oye la siguiente frase de Sophie.

        -    Y esa fue la prueba que no salió bien del todo.


***** Fin de la primera escena

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