lunes, 18 de enero de 2016

Parte 1 - Escena 4: El poder de la Filosofía


Si le preguntas a cualquier persona qué es lo que llevó a la implantación de los sistemas de democracia confirmativa en gran parte del mundo, pero sobre todo en Europa, la respuesta será, sin duda, internet. Y si lees lo que los niños y jóvenes estudian, o lo que puedes consultar en la Gnosispedia, llegarás a la misma conclusión: internet, al permitir la comunicación bidireccional continua entre el gobierno y el pueblo, entre el arconte y el demo, permitió la transición desde la democracia representativa hasta la deliberativa, y posteriormente, a la democracia directa virtual, aunque ceñida a ámbitos determinados. En estas mismas fuentes, en las hemerotecas o en los libros de historia, también se pueden encontrar descripciones más o menos detalladas de la crisis de los partidos tradicionales y la irrupción de los partidos asamblearios que cristalizarían en el Partido del Compromiso, hegemónico en Europa desde 2025.

Pero en ninguno de estos relatos se menciona el desarrollo de las corrientes de pensamiento que impulsaron a los partidos asamblearios, o la asunción la ética de los criterios de mínima convivencia racional, los CMCR. No se menciona la resistencia de los defensores de la sociedad representada y silente del siglo XX, como el grupo de les nouveaux philosophes de Bernard-Henry Lévy y
Rue Jacob, Paris
Glucksmann, contrarios a Nietzsche, o los seguidores de la Filosofía Sapiencial de Cavallé. No se considera la contribución de un grupo reducido de, entonces jóvenes, filósofos, o más exactamente, filofísicos, de diversos países, entre los que se encontraban los físicos Pierre Chigot y Sophie Heyveart, que desarrollan en muy pocos años un extenso corpus de docenas de libros, artículos, análisis y comentarios en los que imbrican la filosofía natural, la del comportamiento y la política, a partir de las enseñanzas del asturiano Mallada, dando un nuevo fundamento a la sociedad europea. Es en esa época en la que Peter y Sophie comparten sus vidas en un pequeño estudio de un edificio neo-haussmanniano de la rue Jacob en el Saint-Germain-des-Prés parisino. No dura mucho, sólo dos años en los que la pasión arde como una supernova y luego deja tras de sí
un suave sol de clase M capaz de albergar una fructífera vida de amistad. Pero es un periodo fundamental para ambos, en los que sientan las bases de sus carreras profesionales, establecen relaciones con jóvenes como ellos de toda Europa, y de fuera de ella, que
Otra vez Sophie
luego constituirían el Equipo, la “nomenclatura” del Partido del Compromiso, y disfrutan de su juventud. Al final de este periodo Sophie y Peter toman distintos caminos y se separan. Y se separan poco después de que Anne y Peter se conozcan, aunque ésta no es la causa. Pero el vacío que deja la ausencia de Sophie en Peter va poco a poco siendo llenado, en forma de amistad cada vez más profunda, por la presencia de Anne, ya que ambos trabajan codo a codo desde entonces.

Y eso pese a que es difícil encontrar dos mujeres aparentemente tan distintas. Sophie es la mujer perfecta, Anne es un encantador cúmulo de imperfecciones. Sophie es apasionada y ambiciosa, Anne no quiere más de lo que tiene. Peter piensa y recuerda mientras mira a Sophie, sentada frente a él. O más bien mientras no la mira. Porque no está viendo a la mujer madura y poderosa que tienen delante, sino siempre está viendo a la joven a la que amó. Y cuando piensa en Anne, al contrario; está viendo a la mujer madura que es, desgraciadamente sólo, su amiga.

-        ¿Cómo lo piensas plantear? ¿A través del Equipo? – Sophie se ha echado un poco hacia atrás en la silla y cruzado sus hermosas piernas y balancea la que está encima mientras habla.

-        Lo haremos. Pero no será suficiente. Tenemos que crear una corriente de opinión y extenderla por todo el mundo en dos meses. Y ni siquiera sé aún cual es el mensaje.

-        El mensaje es que el futuro es moldeable.

-        ¿Y el pasado también? No. Eso es peligroso. Nos verían como los peores tiranos de la Historia, precisamente porque podemos cambiarla. Nos pedirían que acabásemos con las guerras actuales eliminando sus orígenes e irían más lejos. ¿Por qué no eliminar las guerras del siglo pasado, o el Holocausto? ¿Por qué no evitar los daños que produjeron los regímenes comunistas o el capitalismo financiero que apenas hemos acabado de abandonar? Ya puestos, ¿por qué no evitar la Peste Negra que casi destruye a Europa en el siglo XIV? El mensaje no puede ir por ahí. Si vamos a crear un demiurgo, o peor aún, vamos a convertirnos en uno, será mejor que seamos el que describe Platón y no el de los gnósticos.

-        ¿Y por donde quieres ir?

-        No lo sé. De verdad que no lo sé. - Peter se levanta y va hacia la ventana. Un gigantesco trasatlántico está entrando en Nordhavn. Peter se queda unos momentos mirándolo. No le gustan mucho los trasatlánticos. La exagerada superestructura les hace muy poco marineros. Pero la obra de ingeniería que subyace merece ser apreciada. Permanece mirándolo unos instantes, y luego se vuelve hacia Sophie. – Empecemos por el principio. ¿Qué hemos descubierto?

Sophie le sostiene la mirada. - ¿Un mecanismo para modificar la realidad? ¿Alterar el universo? ¿La historia? Estoy intentando emplear los términos más simples.

-        ¡Eso es! Términos muy simples, aunque sean inexactos. Lo primero que van a hacer todos los que lo oigan es simplificar el mensaje. Usemos los términos simples, incluso burdos. Ya los refinaremos luego.

-        Vale. Tenemos un mecanismo. ¿O es una herramienta?

-        Una herramienta es un objeto. Es material. Puede ser poseído y robado. Y copiado y vendido. No. Una herramienta no. Tenemos un mecanismo.

-        ¿Es menos material un mecanismo?

-        Sí. Si es un mecanismo matemático. Es un producto intelectual. No está al alcance de todos.

-        ¿Te estás poniendo elitista? ¿El científico que ha ascendido a los cielos?

-        No. Estoy limitando ambiciones. Si no está al alcance de todos, algunos no lo desearán.

-        Sigamos. aunque no lo veo. – Sophie acerca la silla a la mesa coge una hoja de papel y saca de su pequeño bolso una pluma. – Tenemos un mecanismo matemático que… ¿qué?

-        Tenemos un mecanismo. Lo de matemático es una aclaración que no es necesario añadir de mano. Un mecanismo para conocer el comportamiento del continuo.

-        Espera. El concepto del continuo no es simple.

-        El continuo en Física es muy complejo. Pero en lenguaje común el continuo es el nuevo nombre del universo, el espacio-tiempo de Einstein, nada más. Aunque la mayor parte de la gente no sepa explicarlo tiene un conocimiento innato del mismo.

-        Lo acepto. Tenemos un mecanismo para conocer el continuo. ¿Y para alterarlo?

-        No. Eso suena mal. Un mecanismo que nos permite operar sobre el continuo.

-        Eso es un eufemismo.

-        Un poco. Y no tiene sentido. No se puede operar sobre el continuo, no se puede actuar sobre él, sólo moverse por él. Lo que tenemos es un mecanismo que nos permite conocer y movernos por el continuo.

-        Ahora suena a la máquina de Wells. Volvemos a tener un objeto.

-        Tienes razón. Volvamos atrás: tenemos un mecanismo para conocer el continuo. Este conocimiento nos permitirá movernos sobre él.

-        Y al movernos sobre él cambiamos la realidad. Volvemos al principio.

Peter se sienta junto a Sophie y coge hojas del centro de la mesa. – Hagamos las cosas bien. Vamos a empezar por el gráfico de relaciones, instituciones y mensajes. Apliquemos el método. – Y comienza a dibujar círculos y flechas y escribir sustantivos y verbos. Mientras ambos discuten el gráfico se va haciendo más complejo y poco después ya ocupa varias hojas que van siendo distribuidas sobre la amplia mesa.
Gráfico de relaciones

 
Dos horas después, son varias las versiones que han construido pero cada vez las relaciones están más claras y los mensajes e implicaciones también. Peter, sin darse cuenta, pone la mano sobre el hombro de Sophie mientras ella completa el último gráfico. Es una costumbre que tenía cuando trabajaban juntos. En ese momento se abre la puerta.

Anne se queda parada mirando al hombro de su hermana. Cuando Sophie y Peter levantan la cabeza, abre la boca y, tras vacilar, dice:

-          Tenemos un grave problema con Alek.

Es Sophie quien pregunta:

-          ¿Con Alek? ¿Qué problema?

-          La religión.

***** Fin de la cuarta entrega

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