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| Anne |
Anne se levanta y camina hasta la ventana. Se
quita las gafas y las cuelga del escote de su camisa, una camisa de suave color
malva, con una pequeña abertura de cinco botones desde el cuello al pecho de
los cuales sólo tres están desbrochados. Por lo que decir que cuelga sus gafas
del escote es, en cierto modo, inexacto, como inexacto es llamar escote a la
discreta abertura de su blusa. Todo en Anne trata de ser discreto, sus finas gafas
de pasta marrones, sus cortos pendientes con dos pequeñas amatistas cada uno,
su falda negra por debajo de sus rodillas, su pelo rizado que seguro que llega
a apoyarse plenamente en sus hombros sólo cuando sale de la ducha y ahora está
ligeramente sujeto con un prendedor en su nuca. Anne no es hermosa, ni
especialmente atractiva, y todo en ella trata de ser discreto pero no lo
consigue. Las gafas no consiguen esconder una mirada llena de brillo. Su blusa
sin escote no deja de atraer la vista a unos pequeños pero prometedores pechos.
Su falda de institutriz no enmascara unas respingonas nalgas que destacan aun
andando despacio. Y sobre todo su pelo; su pelo castaño y salvajemente rizoso
no puede ser contenido ni por un millón de prendedores, y se convierte en la
enseña de su decisión, de su vitalidad, de su perseverancia, y también de su
inteligencia. Una inteligencia reiteradamente demostrada y respetada por la
comunidad científica que considera a Anne Heyveart una de las más reputadas
personalidades en Física Teórica de los últimos tiempos.
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| Peter |
- Vale. Vamos a ir desde el principio. Y el principio es Russell, y no es un chiste. – Anne sonríe suavemente y Peter también. – Ya sabes que los Principios Matemáticos de Russell y Whitehead trataban de corregir las inconsistencias de Frege, incluyendo la propia paradoja de Russell de los conjuntos que se contienen a sí mismos. Y que los teoremas de incompletitud de Kurt Gödel concluyeron que un sistema axiomático basado en los números naturales y la aritmética no puede ser a la vez consistente y completo. Eso creó una gran frustración en los matemáticos de la época. Russell aspiraba a llegar al cielo con sus Principios y Gödel no sólo volvió las matemáticas a la tierra sino que las enterró con una tonelada de inexactitud. Ya existían dudas sobre el alcance de las matemáticas, por ejemplo con el décimo problema de Hilbert, el de si podía existir un algoritmo para saber si una ecuación diofántica tenía soluciones. Aunque se probó mucho después, Hilbert ya suponía que la respuesta era no. Pero Gödel le dio un golpe definitivo. En la Universidad hacíamos chistes sobre las ciencias exactas. – Ahora Anne se vuelve a sentar y echa sus brazos hacia atrás, estirando la espalda y tensando la blusa sobre sus pechos. Peter no puede evitar mirarlos, pero ella hace como si no se diese cuenta. – Y lo más sorprendente es que debería haber sido algo mucho más esperado. Los teoremas de Gödel son una respuesta al segundo problema de Hilbert, y el principio de indeterminación de Heisenberg, el que limita la exactitud de la física, se publica cinco años antes del trabajo de Gödel. Con la física y la matemática limitadas en su propia naturaleza, la capacidad de conocimiento estaba también condicionada, pero de eso eran, y son, conscientes muy pocas personas en el mundo.
- Pero una de ellas eres tú. Y otra yo, porque tú me lo has explicado. – Es ahora Peter el que se echa atrás en la silla y le dedica a Anne su mejor sonrisa. Le gusta introducir una nota ligera en la sinfonía cuando ella se enfrasca en un tema de trabajo, porque tiende a ponerse seria, casi adusta, y Anne se toma un instante de respiro para devolverle la sonrisa porque sabe que se está acelerando.
- Bueno, sí, todo nuestro grupo, más los americanos, más el grupo de la Universidad Lomonósov y los de la Universidad de Tsinghua, o debería decir de la Corporación Luogeng. Somos los únicos cuatro grupos de investigación que hemos partido de cero y estamos trabajando en la nueva lógica física. Y antes de nosotros no hubo muchos. Salvo tus filósofos físicos.
| Mónica |
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| Lucas |
Pero, desde el
punto de vista de las ciencias básicas, la importancia de la Filosofía Física
estriba en dar un armazón a la constitución de un nuevo concepto de naturaleza,
alejado de la experiencia directa causalista, tridimensional y tempolineal, y
en el caso concreto de la Física Teórica, ayudar a construir el concepto del
espacio acausal de sucesos, a través de una, mutatis mutandis, reinterpretación
moderna y agnóstica de la Monadología de Leibniz.
- ¡Dijiste que empezase por el principio! – Protesta mientras se vuelve a levantar de la silla.
-
- “Y
sigue hasta que llegues al final, allí te paras” le dijo a Alicia el Rey de
Corazones en el Juicio del Robo de Tartas. Pero claro, Lewis Carroll era
matemático, no físico.
Ambos se sonríen
y en sus miradas se cruza la camarería desarrollada en tantos años de
convivencia laboral.
- ¡Pues vayamos a la física! Ya sabes que la formulación de la lógica física que utilizamos para desarrollar los espacios acausales estaba incompleta y el equipo de Jon ha estado desarrollando la
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| Jon |
- Y sin necesidad de conocer sus interacciones, ¿no es así?
- ¡Claro! Eso ya lo establecimos teóricamente hace tres años y los americanos hicieron un experimento para confirmarlo en febrero.
- ¿Y eso implica…?
- Piénsalo despacio. Podemos analizar cúmulos de sucesos sin interaccionar con ellos y sin necesidad de saber nada de su estructura interna. Sólo con conocer su existencia, sabremos cómo van a evolucionar, ya que sabremos sus fractales. Y como evolucionaros antes y cómo cambiaron y como cambiarán sus fractales en sus interacciones. O sea, lo sabremos todo. En términos antiguos, su pasado y su futuro, aunque decir eso de un cumulo de sucesos acausales suena un poco absurdo.
- ¿Y eso lo ha hecho Jon? Es muy bueno en matemáticas pero no le tenía por un experto en espacios de sucesos.
- No. Él ha desarrollado y probado el algoritmo con mis requerimientos. No sabe las consecuencias que se derivan.
- O sea, no sabe que te ha dado una herramienta que te permite conocer y manipular el pasado y el futuro. Porque…, es eso, ¿no?
- Bueno,… a nivel teórico, al menos, sí. Conocer, sin duda. Manipular, como dices tú,…, no estoy segura al cien por cien. Tengo que hacer más pruebas con el algoritmo y discutirlo con Jon, pero teniendo en cuenta que los grupos insondables de rotación son por naturaleza simétricos, pues…, sí. Bueno, luego hay que convertirlo en una herramienta práctica, pero sí.
Peter se levanta y camina hacia la ventana. Ambos se quedan mirando a través de ella, uno al lado del otro. Peter musita algunas palabras para sí mismo: “presciencia”, “el algoritmo de Dios”. Finalmente se gira, coge a Anne por los hombros y la abraza fuerte. Después se separa un poco y le da sendos besos en las mejillas. Nunca es tan cariñoso, pero la ocasión es especial.
- ¡Felicidades! Has hecho quizás el descubrimiento más grande de la historia. Y tenemos un problema igual de gordo. Convoca a todos a una reunión dentro de una hora. Incluyendo a tu hermana.
***** Fin de la primera escena




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