lunes, 11 de enero de 2016

Parte 1 - Escena 3: Micro-grupos y comportamiento



Todo grupo humano suficientemente grande, por homogéneo que sea, se divide espontáneamente en grupos más pequeños y a la vez más homogéneos, y lo hace a cada momento. Ya que en un grupo humano las afinidades y las diferencias pueden ser de muy diversos tipos, (gustos, opiniones, costumbres, deseos,…) los subgrupos están constantemente recombinándose ante cada opción que se presenta al grupo.  La situación se asemeja a una emulsión, en la que el grupo es la fase dispersa que se mantiene en equilibrio en el interior de la fase continua que es la sociedad. Los movimientos del disolvente van recolocando los coloides continuamente, pero cuando se empiezan a formar grumos o coágulos, cuando ciertos grupos son cada vez más estables y más grandes se produce el colapso, la floculación. Hemos visto esto todos nosotros múltiples veces, en grupos de amigos, en asambleas de vecinos, en partidos políticos, en equipos de fútbol, o en corrientes de pensamiento o artísticas. Y también hemos visto que, aún en el grupo más estable, en el que las distintas preferencias permiten un equilibrio dinámico y no hay riesgo de precipitación, existen algunos micro-grupos permanentes, que siempre se mantienen unidos. No se ha hecho un análisis científico detallado de estos comportamientos, pero la simple observación nos remite a que dichos microgrupos no son nunca de más de tres personas y más frecuentemente son de dos. Y existe un estudio, enmarcado en las teorías queer constructivistas, que refleja que los microgrupos de tres individuos son normalmente del mismo sexo, mientras que los de dos son, en un setenta por ciento, de distinto sexo, aunque el autor del estudio después deriva conclusiones que están escasamente sostenidas por los datos obtenidos.

 En el equipo de Peter, pese a ser esencialmente homogéneo también existen esos microgrupos. El más evidente es el Sophie-Albert, y también el Anne-Peter, pero está también el trío formado por Tessa, Eric y Danilo, que normalmente adoptan posiciones similares ante cualquier disyuntiva, pese a que aparentemente tienen poco en común y al margen de lo que digan las teorías queer. Y eso se nota también en otros momentos. Por ejemplo, tras el pequeño receso, Anne y Peter son los primeros en  volver a la sala de reuniones. Y ambos se quedan de pie ante la ventana mirando el parque que rodea Charlottenlund Slot, la sede del Institute for Advanced Theoretische Studien, que tiene nombre alemán aunque esté situado a 10 kilómetros del centro de Copenhague. Paradojas de la política europea. Cierto que todo el mundo lo llama por sus siglas IATS. Conseguir que el Gobierno danés les cediese el antiguo palacio real de vacaciones, desplazando a su anterior ocupante, DTU Aqua, el gran instituto oceanográfico danés, la juya de la corona de la politica medioambiental, fue un éxito personal de Sophie, logrando algo prácticamente impensable. Pero ella es capaz de trabajar muy bien con las paradojas de la política europea.

Charlottenlud Slot
Desde la ventana se ve el puerto industrial de Copenhague, el Nordhavn,  y el intenso tráfico marítimo del Øresund, el estrecho que separa la isla de Seelandia de Escandia en Suecia. Aunque el Nordhavn y, más allá la isla de Saltholm impiden ver el famoso puente-túnel la vista es atractiva. No es este un invierno muy frío, pero los prados y los árboles que rodean el palacio están cubiertos de escarcha y hay pocos visitantes paseando. Se prevé que llegue una borrasca del sudoeste esta tarde, y el cielo está cubierto de estratos grisáceos que aumentan la sensación de frío. La imagen completa es agradable pero triste.

-        En días como el de hoy me apetece estar de vacaciones en el sur. – dice Pedro – Y ya sabes que no me gusta el calor. – Peter es bretón y aprecia especialmente poder ver el mar desde su trabajo, aunque el Øresund no sea más que un charco comparado con el Atlántico.

-        En días como hoy, me apetece estar de vacaciones, dónde sea. Y no tener que preocuparme por estos problemas.

Se vuelven hacia la mesa y se sientan. Casi todos los demás ya lo han hecho también, y Eric, que entra el último, cierra la puerta.

-        Empecemos con la política de comunicación. No podemos decir absolutamente nada de momento. Antes hay que comprobar todo lo que tenemos hasta ahora, avanzar hasta que tengamos un producto presentable, y preparar toda la envoltura de las consecuencias de nuestro descubrimiento. Y ponerle el lazo político al final. – Mira un momento a Sophie y luego se gira hacia Tessa. – Pero esto nos llevará al menos un par de meses, siendo muy optimistas, y no podemos estar callados tanto tiempo. ¿No es así, Tessa?


Tessa se aparta un mechón de pelo que cae sobre su frente  y comienza a hablar con su simpático acento afrikáner. Cualquiera que la conozca mínimamente sabe que nació en Stellenbosch y que ésta es la segunda ciudad más antigua de Sudáfrica; que estudió en su Universidad y que ésta fue la primera del hemisferio sur que construyó un satélite de comunicaciones; y que es lesbiana y su novia se llama Nick. Además, tras una conversación con ella se adquiere un profundo conocimiento sobre los estupendos vinos que se cultivan en su ciudad de origen.

-        ¡De ningún modo! Precisamente nuestra estrategia es la de presentar continuos avances. Estamos haciendo una rueda de prensa mensual con las revistas especializadas y una entrevista semanal a alguno de nuestros investigadores. Esta semana le toca a alguien del equipo de Martina que no recuerdo.

Martina
-        Vamos a cambiarlo. El que estaba previsto está en cama con gripe. Iba a decírtelo hoy. – Martina se remueve incómoda en su silla. No le gusta tener que decir que iba retrasada en algo. Ella siempre cumple los plazos que se fija. Pero nadie le da importancia en este momento. Con sendos doctorados en física y matemáticas por Oxford es la encargada de coordinar las distintas líneas de trabajo cuando es necesario, y lo hace a través de programas que hace cumplir estrictamente con el rigor propio de un capataz de mina del siglo XIX en su Gales natal. Es tan poco querida por los investigadores como poco apreciada es su poesía en la IATS, aunque no pase lo mismo en otros círculos, poesía que está muy influenciada por la de su pariente lejana, la americana Anne Sexton, y que también se integra en el subgénero de la poesía confesional. Pero si a Anne Sexton, el cantante Peter Gabriel le dedicó la canción “Mercy Street”, en el IATS es poco probable que alguien haga lo mismo por Martina.

-        Y luego están los artículos. Estamos publicando unos diez por semana, más dos al mes de divulgación. Y este trimestre tenemos dos mesas redondas y Malin y Luisa participan en dos congresos. ¿Vamos a suspenderlo todo? Ya de paso me despedís ¿no?

-        Tranquila, no creo que haga falta suspenderlo todo. Y no te vamos a despedir. En este trabajo se puede despedir a alguien por hablar, pero sólo si dice tonterías. Y no es tu caso; tú vas a estar más callada. – Tessa no apreció el pequeño chiste de Peter - Hay que reducir la comunicación en lo posible, pero ya sé que no puede ser al completo. Quiero que trabajes en ello. Retrasa todo lo que puedas. Vamos a cerrar el grifo, pero dejarlo goteando. Utiliza las áreas que sean menos comprometidas y a los investigadores que estén en áreas marginales. Que te ayuden los jefes de área. Y todo lo que puedas, lo suspendes. Utiliza todo lo que quieras. Podemos tener todos gripe seis veces este año, pero gana tiempo.

-        Pero alguien se dará cuenta. Y antes o después nos preguntarán desde el Gobierno.

-        De eso me encargo yo – dice Sophie. – Cualquier cosa que te llegue desde el gobierno se la pasas a Albert. Preguntas, comentarios, cualquier cosa, que no sea habitual o que no te sientas cómoda contestando. Avísanos inmediatamente.

Tessa mueve la cabeza hacia los lados levemente, pero no dice nada más. No le convencen. Va a ser muy difícil parar la marea de preguntas, dudas, insinuaciones, sospechas, que van a ir creciendo según pasen los días. Como las mareas vivas en la bahía del Monte Saint-Michel, siempre creciendo, sin reflujo, sin un momento de descanso. Y será ella la que tenga que espabilarse para no ahogarse. Pero Peter ya ha dado el tema por resuelto y ha pasado a otra cosa.

-        Danilo. Tú tienes que alimentar al pueblo. Prepara recopilaciones de todo lo que tenga interés en el último año y medio. O dos años. Reescribe artículos, combínalos. Que parezca mínimamente nuevo. Utiliza enfoques laterales. Desarrolla los temas marginales. Tú sabes mejor que nadie como hacerlo. Si necesitas ayuda de los investigadores, pídela.

Danilo asiente. Es hombre tranquilo, un italiano del norte, el vástago de cientos de generaciones que han cultivado la llanura Padana y que han hecho de su agricultura un arte, como sólo los italianos consiguen hacer con todo lo que tocan. Con sesenta años ya, ha acabado su etapa de descubridor, de estar en primera línea, pero ahora puede aportar su experiencia para ayudar a los jóvenes investigadores a redactar documentación precisa, clara y de calidad, y también para redactar otras comunicaciones en nombre del IATS. Por eso le llaman el escritor, aunque él preferiría que le llamasen el jugador de ajedrez, ya que ésa es la otra pasión que ha llenado su vida, junto a la física y a su tierra. Peter se vuelve hacia Simon.

-        Creo que para ti el principal problema será reforzar la seguridad, pero eso lo puedes coordinar con Albert. Lo que decidáis estará bien. Y Anne, quiero que diseñes con Martina y los jefes de investigación un plan de trabajo para estos dos meses. Tú sabes mejor que nadie qué es lo que hay que hacer por la parte científica.

Anne se levanta y hace un gesto, al cual responden levantándose también Eric, Malin, Luisa, Jon, Alek y  Martina. 

-        Nos vamos a otra sala. Tendremos la planificación esta tarde.

Tessa y Danilo también se despiden, y Simon y Albert se van al despacho del primero. Sophie y Peter se quedan sentados frente a frente en la gran mesa de reuniones. Se conocen muy bien, demasiado bien, ya que incluso estuvieron unos años viviendo juntos. Pero fracasó. Como siempre, como todos los intentos de Peter por compartir su vida con otra persona. A cambio, el conocerse tan bien les permite trabajar mejor juntos y coordinarse más fácilmente. Y este ha sido el secreto del éxito del IATS.

-        Bueno ¿vamos por fin a lo importante? – Sophie no lo muestra en su rostro, pero Peter sabe que está imitando una de sus bromas.

-        ¿Lo importante? Si te refieres a cómo vamos a salir vivos de ésta, sí, vamos a lo importante.

***** Fin de la tercera escena

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